21 jun. 2011

Dar sin Esperar


Hubo una vez un limosnero que estaba tendido al lado de la calle. Vio a lo lejos venir al rey con su corona y capa. “Le voy a pedir, de seguro me dará bastante” pensó el limosnero y cuando el rey pasó cerca le dijo: “Su majestad, ¿me podría por favor regalar una moneda?” aunque en su interior pensaba que el rey le iba a dar mucho.

El rey le miró y le dijo:” ¿Por qué no me das algo tú? ¿Acaso no soy yo tu rey?”… el mendigo no sabía que responder a la pregunta y dijo: “Pero su majestad… ¡yo no tengo nada!”. El rey respondió: “Algo debes de tener… ¡busca!”.

Entre su asombro y enojo el mendigo buscó entre sus cosas y supo que tenía una naranja, un bollo de pan y unos granos de arroz”. Pensó que el pan y la naranja eran mucho para darle, así que en medio de su enojo tomó 5 granos de arroz y se los dio al rey.

Complacido el rey dijo: “¡Ves como sí tenías!” Y le dio 5 monedas de oro, una por cada grano de arroz. El mendigo dijo entonces: “Su majestad… creo que acá tengo otras cosas”, pero el rey no hizo caso y dijo: “Solamente de lo que me has dado de corazón te puedo yo dar”

Nos pasamos mucho tiempo, ¡demasiado!, en actitud de espera. Esperamos que en la vida nos pasen determinadas cosas, esperamos recibir algo, aunque sea inconscientemente, cuando entregamos algo también. Parece que esperamos que los problemas se solucionen, esperamos que la gente con la que tenemos algún conflicto cambie. el DAR sin ESPERAR nada a cambio es una actitud fácil de comprender y de explicar y muy difícil de llevar a la práctica.
Cuando somos capaces de dar sin esperar a recibir nada, eso nos llena es el altruismo en estado puro y esa recompensa es ese “sentirse bien” cuando creemos que hemos hecho lo que debíamos y aquello que sentíamos .. Las personas debemos evolucionar, cambiar, sobre aquellos aspectos de nuestra vida, actitudes, defectos que nos incomodan a nosotros mismos. Aquellas cosas que no aceptamos y que nos generan un conflicto interno. Sólo cuando nosotros hagamos eso única y exclusivamente para nosotros, desde la aceptación, los que nos rodean podrán DAR porque no estaremos esperando a recibir. Somos como somos y debemos crecer desde dentro, aceptarnos, y darnos cuenta de los errores que cometemos e intentar evolucionar sólo por nosotros mismos.

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